De dónde vienen frambuesa, lavanda y tomate en el café
“En este café hay lavanda” o “acá hay tomate” suena como si hubieran agregado algo a la taza. En realidad esos sabores y aromas ya están en los granos. Los crean el país de origen, la altura, el suelo, la variedad, el tipo de procesamiento y el tostado. Nadie le echa lavanda ni frambuesa — la naturaleza y el trabajo en la finca y en el tostaduría hacen lo suyo. Nosotros solo reconocemos y nombramos.
En el café, como en el vino, hay cuerpo, textura, balance y notas concretas. En unas tazas — mandarina, panal de miel y chocolate con leche. En otras — maracuyá, banana deshidratada, manzana roja. A veces una nota liviana a tomate, frambuesa, floral hasta lavanda. Todo eso son descriptores, el lenguaje del café. Kenia suele dar frutos rojos y tomate; Etiopía — flores y cítricos; Brasil — nuez y chocolate. Colombia, nuestro foco principal, varía por región y finca: desde caramelo y nuez hasta frutas y flores.
Hablar del café con la misma naturalidad que del vino o de un corte de carne — “acá manzana, acá pera, acá floral” — es normal y sano.