El café como baya
Estamos acostumbrados a pensar que el café son granos. En realidad el café es una baya. Como una cereza o una ciruela: solo que solemos desechar la pulpa y tomar lo de adentro.
¿Por qué importa? Porque el grano tostado “hasta el negro” nos da solo amargor y cafeína. Ya no cuenta nada del lugar donde creció, a qué altura, en qué país. Cuando tratamos al café como fruto — aparecen sabor, terruño, variedad. Como en el vino: país, región, finca, año, maestro. Lo mismo existe en el café.
En specialty trabajamos con esa historia: importamos grano directo de fincas (sobre todo de Colombia), tostamos según el origen y el carácter del lote, y dejamos que la taza cuente de dónde vino. Para cafeterías y restaurantes es trazabilidad completa y la posibilidad de ofrecer una elección consciente.